Bajar el kilometraje de un auto, o "devolver el odómetro", hace que parezca menos usado y más caro de lo que es. En los autos modernos basta un equipo electrónico y unos minutos, así que el tablero por sí solo no basta: hay que compararlo con lo que quedó registrado antes.
recorre al año un auto particular típico en Chile, según las lecturas de 78 millones de revisiones técnicas. Un auto de 10 años con 40.000 km merece una explicación.
La señal más clara: el historial de revisiones técnicas
En cada revisión técnica la planta anota el kilometraje del tablero. Si en una revisión el auto tenía más kilómetros que en la siguiente, el odómetro se cambió o se adulteró. En Ojo al Auto lo revisamos automáticamente:
- El kilometraje bajó entre dos revisiones y siguió bajo después. Es la señal más seria.
- La última revisión registró menos kilómetros que la anterior. Puede ser un error de digitación, pero hay que preguntarlo.
- El kilometraje casi no avanza durante años. Puede ser un odómetro detenido o desconectado.
- Ha rodado muy poco o mucho más que los autos de su misma marca, modelo y año.
Las plantas a veces digitan mal un número (por ejemplo, 700.000 en vez de 70.000). Por eso descartamos las lecturas aisladas que no calzan con las de antes y después, y te mostramos cuáles fueron.
Lo que puedes revisar en el auto
- Desgaste: un volante brillante, pedales gastados o un asiento hundido no calzan con pocos kilómetros.
- Mantenciones: las facturas y el libro de servicio anotan el kilometraje de cada visita.
- Escáner: en algunos autos, distintos módulos electrónicos guardan su propio kilometraje. Un taller con escáner puede compararlos.
- Neumáticos y piezas de desgaste: si todo es nuevo en un auto "de poco uso", pregunta por qué.
Si algo no calza
Una alerta no prueba un fraude: también puede ser un cambio de tablero por una reparación. Pídele al vendedor una explicación con respaldo (factura del cambio de tablero, por ejemplo) y llévalo a un mecánico de confianza antes de pagar. Si el vendedor no tiene explicación, es razón suficiente para no comprar o para negociar el precio.